Adolescencia

Adolescencia

La adolescencia es un momento de crecimiento personal, el paso de la niñez a la etapa adulta, pero al mismo tiempo es un momento de grandes cambios, exigencias, asunción de responsabilidades, toma de decisiones, etc., que en varias ocasiones los adolescentes no están dispuestos a asumir, otras los padres no están dispuestos a ceder el control y en cualquiera de las circunstancias que provoca tensión y malestar emocional en todos y cada uno de los miembros de la familia.

 

La adolescencia es un proceso adaptativo necesario para el joven en el que tiene que aprender a ser adulto (lo que implica asumir las responsabilidades de los propios actos) y dejar de ser un niño (lo que implica tomar las propias decisiones). El entorno familiar en el que han estado protegidos hasta el momento se difumina dejando paso a una mayor presencia del entorno social, donde no tienen una identidad formada, sino que la van formando poco a poco. El grupo de iguales comienza a ser el principal objeto de interés, el ser reconocido, ser aceptado e integrado en el grupo supone el mayor logro a nivel social, aunque para ello deban tomar decisiones que puedan entrar en conflicto con las normas que hasta el momento consideraban como propias. Esta necesidad de crear la propia identidad en algunos casos puede llegar a ser muy traumática por diversos motivos (problemas de autoestima, falta de aceptación del grupo, desarrollo de conductas disruptivas…) que provocan malestar al propio joven, quien desconoce la forma de afrontarlas y puede hacerle tomar decisiones poco acertadas.

Por otro lado, los padres pasan, por lo general de tener un niño obediente en casa a tener un joven que les reta constantemente. La ayuda y orientación en este sentido genera en los padres mayor sensación de control y afrontan el día a día de forma más segura y con mayor control, lo que a su vez se trasmite en mayor control también para el joven.

Orientación a padres

La sociedad de hoy día marca unos estilos de familia distintos a los que se venían manteniendo de forma tradicional, distintas composiciones familiares, ambos padres que trabajan fuera de casa, personas ajenas a la unidad familiar que realizan cuidado de los menores… Todo esto, unido al desconcierto y desconocimiento de los padres cuando se enfrentan a determinadas etapas de los niños desde la edad infantil con los miedos o las rabietas, cuando entran en la adolescencia con los desafíos a los padres, uso de las nuevas tecnologías, etc.

 

Los hijos no vienen con manual de instrucciones y los padres necesitan a veces consultar con algún profesional aspectos que le preocupan respecto a la relación con los menores y no necesariamente porque exista un problema o trastorno que abordar. Contar con un profesional que les escuche y oriente ante determinadas situaciones aporta a los padres la posibilidad de cambiar la incertidumbre por refuerzo de sus actuaciones, lo que es esencial para su propio bienestar y el de su familia.

Orientación a padres

Francisco Javier Herrera Berenguel, PSICÓLOGO, si desea más información, no dude en contactar.